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La primera descripción de la enfermedad
de Parkinson fue escrita en
1817
por el doctor inglés
James Parkinson.
Sin embargo, algunos de los síntomas
descritos por Parkinson ya habían sido
mencionados mucho tiempo atrás.
El físico griego Galeno distinguió en sus
escritos el temblor en reposo del producido
durante el movimiento. Pese a esta distinción,
Galeno no asoció el temblor a otros síntomas por
lo que no se puede afirmar que se tratara de la
enfermedad de párkinson.
En esta misma línea, el doctor Sylvius de le
Boe, ya en el siglo XVII, realizó varios
estudios basándose en los diferentes temblores
de algunos enfermos, un temblor aparecía en
reposo (“tremor coactus”) mientras que el otro
aparecía cuando el paciente realizaba un
movimiento voluntario (“motus tremulous”). Un
siglo después, François Boissier de Sauvages
añadió que los temblores de reposo,
“palpitaciones” los llamaba, desaparecían cuando
el paciente intentaba hacer algún movimiento.
Existen otras muestras, como pinturas o
esculturas de personas con cara inexpresiva o
posturas inclinadas, que hacen descartar que la
enfermedad de párkinson sea consecuencia de la
civilización moderna.
Siglos XVIII-XIX, tiempos de cambio en toda
Europa. Mientras que en Francia eran ejecutados
Luis XVI y María Antonieta, en Inglaterra fueron
detenidos y apresados los conspiradores contra
el rey Jorge III. Entre los que consiguieron
huir de la horca se encontraba
James Parkinson
(1755-1824), médico general, geólogo y
paleontólogo inglés, comprometido con la
política.
En 1817, el doctor James Parkinson se aventuró a
describir la enfermedad, que él denominó
“parálisis agitante”. En el mismo prólogo de su
ensayo, Parkinson reconocía que lo publicado
eran unas “sugerencias precipitadas” porque
había utilizado conjeturas en lugar de una
investigación exhaustiva, y admitía a su vez,
que ni siquiera había realizado exámenes
anatómicos rigurosos.
Dicha primera descripción dice así:
“Movilidad
involuntaria temblorosa, con disminución de la
fuerza muscular, en partes del cuerpo que están
en reposo. Hay tendencia a inclinar el tronco
adelante y a que el paseo se convierta de pronto
en carrera. No se afectan los sentidos o la
inteligencia”.
"Involuntary tremulous motion, with lessened
muscular power, in pats not in action and even
when supported; with a propensity to bend the
trunk forwards, and to pass from a walking to a
running pace; the senses and intellect being
uninjured”
Hoy en día sabemos que la descripción es
incompleta, pero el mérito de James Parkinson
fue cohesionar una serie de síntomas que
aparecían aislados.
Pero no fue hasta 1880 cuando se habla por
primera vez de rigidez asociada a la enfermedad
de Parkinson. Jean-Martin Charcot (1825-1893),
padre de la neurología clínica, describió tras
explorar meticulosamente a sus pacientes que los
parkinsonianos tenían rigidez. Fue Charcot quien
rebautizó a la “parálisis agitante” haciendo
honor al nombre de Parkinson.
En 1919, Tretiakoff descubrió que la lesión
básica asentaba en la “sustancia nigra”, una
pequeña zona del mesencéfalo (la parte alta del
tronco cerebral) que se llama así por el color
oscuro que le da su alto contenido en hierro.
La “sustancia nigra” va perdiendo pigmento
conforme van muriendo sus neuronas. Estas
neuronas producen un neurotransmisor:
la
dopamina. Carlsson y Hornikyewicz, a finales de
los años 50, descubrieron que en el cerebro de
los parkinsonianos había poca dopamina, y fue a
partir de entonces cuando se investigó buscando
fármacos que pudieran aumentar la concentración
de este neurotransmisor en el sistema nervioso.
La Levodopa, precursor de la dopamina, comenzó a
ser utilizada en pacientes en 1961. Cuando se
toma vía oral se convierte en pocos minutos en
dopamina, y ésta puede ser utilizada por el
cerebro. Se compensa así la deficiencia que
existe y mejora la movilidad del enfermo, sobre
todo en los primeros años de tratamiento.
De esta manera, la enfermedad de párkinson es el
primer trastorno degenerativo del sistema
nervioso en el que se consigue un tratamiento
sintomático eficaz.
Rafael González Maldonado, El extraño caso del
Dr. Parkinson. (1997) Grupo Editorial
Universitario.
Roger C. Duvoisin, Parkinson´s Disease, A Guide
for Patient and Family. (1979) Raven Press
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