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La Asociación Parkinson Madrid recuerda que la
única persona capacitada para prescribir un
fármaco es su médico
Desaconsejamos vivamente
el autodiagnóstico y la automedicación por parte
del paciente
La ENFERMEDAD DE PÁRKINSON no puede ser curada hoy día, pero sí controlada eficazmente. En la actualidad se conocen muchos aspectos del proceso neurodegenerativo subyacente a la enfermedad, pero los tratamientos que lo modifican todavía no están en fase clínica. Por lo tanto, el tratamiento de la enfermedad de párkinson en el momento actual es un tratamiento que únicamente mejora los síntomas.
Por ello, los enfermos de
párkinson deben tomar estos fármacos antiparkinsonianos de por vida, según la dosis y combinación de medicamentos que su médico neurólogo considere más adecuado para su caso en particular.
En la enfermedad de párkinson precoz el tratamiento está orientado a mejorar los síntomas parkinsonianos sobre todo los motores. En la enfermedad de párkinson avanzada los problemas directamente relacionados con los efectos secundarios a largo plazo de la medicación son los que representan el principal reto para el neurólogo.
A continuación presentamos, sólo a título orientativo, un resumen de los principales grupos de medicamentos útiles en el tratamiento del
párkinson. Estos tratamientos mejoran solamente los síntomas motores derivados del déficit dopaminérgico, en particular, temblor, rigidez y bradicinesia.
Únicamente su neurólogo es la persona adecuada para prescribirle un fármaco en concreto.
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Medicamentos basados en la Dopamina.
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La
utilización a partir de los años 60 de la
Levodopa (sustancia que se transforma en
Dopamina una vez llega al cerebro) significó un
gran avance en el tratamiento de la enfermedad
de Parkinson. Las medicinas que aportan Levodopa
al organismo mejoran todos los síntomas motores
cardinales, ya que tienen la virtud de suplir el
déficit del neurotransmisor Dopamina que padecen
estos enfermos. En muchos pacientes el
tratamiento con Levodopa produce una supresión
total o casi completa de los síntomas.
Se
suele añadir a la Levodopa un inhibidor
periférico de dopamina, unas veces Carbidopa y
otras veces Benserazida, para que la eficacia de
la Levodopa sea mayor al evitar la degradación
de Levodopa fuera del cerebro. Se ha
desarrollado un nuevo compuesto en el que se
junto a Levodopa se administran dos inhibidores
de la degradación de esta en dos enzimas
distintas, la Carbidopa y además entacapone
(inhibidor de la degradación de L-Dopa
periférico vía COMT), mejorando de esta forma la
biodisponibilidad de levodopa en el cerebro y
logrando disminuir los síntomas de deterioro de
fin de dosis y mejorando la calidad de vida de
los pacientes con enfermedad de párkinson.
Los pacientes reciben un importante beneficio
con el tratamiento de Levodopa durante unos 5-7
años, pero luego aparecen complicaciones motoras
derivadas del tratamiento:
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Fenómenos on/off (desaparición/aparición muy
brusca de los síntomas propios del
párkinson)
-
Deterioro rápido de fin de dosis (wearing
off)
-
Discinesias (movimientos involuntarios
anormales)
-
y distonías fin de dosis (contracciones
involuntarias y sostenidas de grupos
musculares), entre otros.
Como
efectos secundarios propios de la medicación con
Levodopa se pueden citar: hipotensión, náuseas y
vómitos, temblor paradójico, depresión,
insomnio, psicosis tóxica (delirios,
alucinaciones, confusión), estreñimiento, hipo y
edema.
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Composición química |
Nombre comercial |
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Levodopa + Carbidopa |
Sinemet, Sinemet retard, Sinemet Plus, Sinemet Plus retard |
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Levadopa + Benserazida |
Madopar, Madopar Retard |
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Levodopa+ Carbidopa+Entacapone |
Stalevo |
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Agonistas Dopaminérgicos.
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Son fármacos que estimulan los receptores dopaminérgicos. Estos fármacos aparte de estimular estos receptores, tienen actividad sobre otros sistemas neuroquímicos, principales responsables de sus efectos secundarios o de la mejoría de síntomas no motores, como la depresión.
Son el tratamiento de elección de muchos neurólogos en el paciente con párkinson de inicio, sobre todo en pacientes jóvenes. Aunque finalmente será necesario asociar Levodopa para el control de los síntomas motores en casi todos los pacientes, estos fármacos retrasan el inicio del tratamiento con Levodopa y por tanto sus complicaciones a largo plazo. Los agonistas, aunque en menor grado que la Levodopa producen complicaciones motoras a largo plazo, aunque también son menos eficaces en el control de los síntomas que esta.
Estos fármacos se administran vía oral, vía transdérmica o vía subcutánea. La administración transdérmica de agonistas es posible con la rotigotina en parches, esta forma de administración permite niveles relativamente constantes de estimulación dopaminérgica, lo que ha demostrado que retrasa la aparición de complicaciones motoras.
La apomorfina es el agonista más potente existente en la práctica clínica, cuando se administra en una única dosis su efecto empieza muy rápido y dura muy poco. El tratamiento intermitente con apomorfina administrada con un bolígrafo vía subcutánea, se utiliza para mejorar de forma rápida los fenómenos off en determinados pacientes.
Los efectos secundarios propios son similares que los de la Levodopa, pero en todos los casos más frecuentes con los agonistas. Los derivados de la estimulación periférica (no cerebral) de los receptores dopaminérgicos son nauseas, vómitos, hipotensión ortostática, mareo y los derivados de la estimulación cerebral son alucinaciones, psicosis y somnolencia excesiva. Hay que destacar que el grupo de agonistas derivados de ergóticos (bromocriptina, pergolida, caberglina) producen fibrosis pleuropulmonares, retroperitoneales así como fibrosis valvular cardiaca, lo que ha hecho que no se recomienden como tratamiento de primera elección en la enfermedad de párkinson. En los fármacos administrados de forma transdérmica puede existir además fenómenos de irritación local.
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Composición química |
Nombre comercial |
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Pergolida |
Pharken |
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Bromocriptina |
Parlodel, |
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Cabergolina |
Sogilen |
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Ropirinol |
Requip |
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Pramipexol |
Mirapexin |
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Rotigotina |
Neupro |
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Apomorfina |
Apo-go PEN |
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Otros medicamentos antiparkinsonianos.
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IMAO-B.
Inhiben una enzima que degrada la Dopamina,
llamada mono-amino-oxidasa, por lo que
mantienen activa la dopamina más tiempo en
el cerebro. Estos son eficaces en todos los
estadios de la enfermedad, desde la
monoterapia en la enfermedad de párkinson
incipiente, al tratamiento complementario en
los pacientes con enfermedad avanzada y con
fluctuaciones motoras.
Sus efectos positivos sobre los síntomas
parkinsonianos son sólo leves, pero se le
atribuye un efecto neuroprotector por lo que
el tratamiento con estos fármacos retrasaría
teóricamente el desarrollo de la enfermedad
al evitar la muerte celular. Por esta
característica son frecuentemente usados en
monoterapia en la enfermedad de párkinson
incipiente que no produce discapacidad al
paciente.
Son fármacos bien tolerados y con mínimos
efectos secundarios, pueden aumentar los
efectos secundarios de la Levodopa, cuando
se administran conjuntamente. La selegilina
al degradarse produce un derivado de las
anfetaminas que puede producir insomnio
cuando no se administra a primeras horas del
día, con la rasagilina no existe este
problema.
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Composición química |
Nombre comercial
Nombre comercial |
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Selegilina |
Plurimen |
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Rasagilina |
Azilect |
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ICOMT.
Bloquean otra enzima que degrada la
Dopamina, llamada catecol-o-metil-transferasa.
No tienen efecto administrados solos, hay
siempre que administrarlos asociados a
Levodopa. Mejora sensiblemente los síntomas
antiparkinsonianos, lo que permite reducir a
veces notablemente la dosis diaria de
Levodopa.
Hay dos tipos de ICOMT el entacapone y el
tolcapone, este último es más potente,
aunque sólo se puede administrar si al
paciente se le somete a vigilancia estricta
por el riesgo de daño hepático grave que
puede ocurrir en los primeros meses de de la
administración.
Los efectos secundarios de Levodopa pueden
aumentar al asociar estos fármacos, además
está descrito diarrea.
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Composición química |
Nombre comercial |
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Entacapone |
Comtan |
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Tolcapone |
Tasmar |
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Medicamentos anticolinérgicos.
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Son un grupo de medicamentos cada vez menos
usados hoy día. Inhiben la actividad de otro
neurotransmisor conocido como Acetilcolina,
cuyos efectos son opuestos a la Dopamina. Son
efectivos sobre el temblor, menos sobre la
rigidez, y poco sobre la bradicinesia. Los
numerosos efectos secundarios los hacen poco
atractivos para los ancianos: visión borrosa,
estreñimiento, pérdida de memoria, sequedad de
boca, ginecomastia, edema y desorientación.
Estos fármacos casi no son usados en la
enfermedad de párkinson, excepto raramente en
pacientes con temblor.
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Composición química |
Nombre comercial |
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Trihexifenidilo |
Artane,
Artane retard |
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Prociclidina |
Kemadren |
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Biperideno |
Akineton,
Akineton retard |
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Sistemas de infusión farmacológica
continua.
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Los pacientes con enfermedad de párkinson
avanzada padecen fluctuaciones motoras
complejas y discinesias graves. Los fármacos
administrados mediante infusores suponen una
aproximación a la estimulación dopaminérgica
continua, que es la mejor estrategia en el
tratamiento de la enfermedad de párkinson
con fluctuaciones motoras. La reducción de
la variabilidad de los niveles de Levodopa
en sangre produce una reducción de las
fluctuaciones motoras y una mejoría de las
discinesias según los resultados de los
ensayos clínicos disponibles.
Estos fármacos reducen considerablemente el
tiempo off diurno y permiten reducir o
retirar del todo la medicación
antiparkinsoniana.
Existen dos sistemas disponibles en la
actualidad:
-
Infusión subcutánea de apomorfina:
mediante un perfusor programable al paciente
se le administra de forma continua aporfina
a través de una aguja subcutánea. Los
efectos secundarios son los de los agonistas
dopaminergicos. Hay que vigilar los glóbulos
rojos y hacer una buena educación del
paciente para evitar nódulos subcutáneos en
el sitio de punción de la aguja.
-
Infusión intraduodenal de levodopa:
mediante una gastrostomia se administra a
través de un perfusor programable levodopa
al duodeno de forma continua. Los efectos
secundarios son los de la Levodopa y los
derivados de la técnica.
Las operaciones neuroquirúrgicas sólo están indicadas en casos muy
determinados de enfermos de Parkinson (no más
del 20% son buenos candidatos). Es el equipo de
médicos y neurólogos el que debe seleccionar
tales candidatos, después de un estudio
detallado y riguroso de cada caso.
Las técnicas actuales
son:
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Irreversibles.
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Consisten en lesionar quirúrgicamente ciertos núcleos del cerebro que funcionan de forma exagerada en la enfermedad de párkinson, reduciendo temblores excesivos, rigidez y discinesias importantes secundarias a la ingesta de Levodopa. Variantes de la técnica: Talamotomía, Palidotomía, Subtalamotomía. Se conoce como "Cirugía Estereotáxica". ESTE TIPO DE INTERVENCIONES PRÁCTICAMENTE HA DESAPARECIDO. |
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Reversibles.
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Consiste en estimular eléctricamente una serie de núcleos cerebrales, sin dañarlos, a través de la implantación de unos electrodos que al activarse desde el exterior modulan y controlan los síntomas parkinsonianos. Se conoce a esta técnica como "Estimulación Cerebral Profunda". El núcleo más frecuentemente estimulado es el subtálamo, aunque también es posible realizarlo en pálido.
Los mejores candidatos para estas técnicas neuroquirúrgicas son aquellos que cumplen los siguientes criterios de inclusión:
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Pacientes jóvenes (menores de 70 años)
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Claro diagnóstico de EP idiopática
-
Sin problemas cardíacos ni antecedentes vasculares
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Sin RMN, TAC, etc., patológico que sugieran procesos expansivos (tumores) o circulatorios (isquemias)
-
Buena respuesta a la levodopa—actual e histórica
-
Síntomas incapacitantes a pesar de una farmacoterapia óptima
-
Fluctuaciones motoras y/o discinesias incapacitantes
-
Cognición normal (ausencia de demencia)
-
Expectativas realistas y buen soporte familiar
-
Acceso a la programación de los estimuladores
La estimulación cerebral profunda mejora los síntomas dopaminérgicos: temblor,
acinesia y rigidez. Además reduce las discinesias y la dosis de medicación
antiparkinsoniana. Lo que no mejora la cirugía son las alteraciones del
habla, los bloqueos demasiado frecuentes, estreñimiento, el deterioro
cognitivo y la alteración de los reflejos posturales. Además la cirugía
puede empeorar el ánimo, la apatía y el deterioro cognitivo por sí misma o
secundario a la retirada de la medicación.
Como cualquier intervención quirúrgica entraña una serie de efectos
secundarios: convulsiones, infecciones, hemorragias... Alrededor del 4% de
los pacientes intervenidos tienen complicaciones graves.
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Injertos cerebrales: |
Actualmente se está investigando sobre
implantación de células madre, del globo
carotídeo del propio paciente, de
células de la glándula suprarrenal...
Están en fase experimental de desarrollo.
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Se han consolidado con el paso del tiempo una
serie de terapias de rehabilitación no
farmacológicas cuya finalidad fundamental es la
recuperación, o al menos el mantenimiento, de
las funciones motoras deficitarias y el
adiestramiento para desarrollar estrategias
cotidianas que ayuden al paciente a llevar una
vida activa e independiente.
En la Asociación Parkinson Madrid se
desarrollan, además de otros servicios, sesiones
de rehabilitación con éstas terapias tan
beneficiosas para el parkinsoniano. Son
servicios complementarios a los médicos, nunca sustitutorios, y son útiles para mejorar
integralmente la calidad de vida de estos
enfermos. Más
información aquí.
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Fisioterapia: |
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Rehabilitación física y alivio de las
alteraciones motoras. Con la enfermedad
de Parkinson surgen múltiples síntomas
motores como la rigidez; bloqueos;
arrastre de pies al caminar; pérdida de
postura, equilibrio, movilidad y de
destreza en movimiento; entre otros, sin
bien no todos los que se enumeran tienen
que darse necesariamente. Así, el
objetivo de la Fisioterapia es
rehabilitar, o al menos mantener, la
funcionalidad del movimiento.
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Logopedia |
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Rehabilitación de las alteraciones
del lenguaje y la escritura: optimización de la
vocalización; mejora del tono, respiración
controlada, la deglución; escritura; gesto
facial, etc.
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Atención psicológica |
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Es normal que el enfermo
de Parkinson no sólo padezca síntomas físicos o
motores, sino que también se ve afectado en el
plano psicológico. Por eso, la atención
psicológica es fundamental en el tratamiento
integral de los afectados. Algunos de los
síntomas psicológicos que pueden padecer son:
depresión, ansiedad, insomnio, angustia, no
aceptación de la enfermedad, sobredependencia,
inhibición social, problemas sexuales,
hipocondría, problemas de convivencia, etc. No
hay que olvidar que los familiares y cuidadores
habituales también requieren orientación y
atención psicológica. |
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Musicoterapia |
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Rehabilitación a través de la
música para la mejora de la coordinación, el
ritmo, el equilibrio, la actividad psicofísica,
el esquema corporal y la expresión emocional,
entre otros. |
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Reflexología |
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Aprovechamiento de las técnicas
reflexológicas y podales para el alivio
sintomático local y la mejora de las
funciones fisiológicas y metabólcas
generales. |
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Terapia ocupacional |
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Utilización terapéutica de actividades
lúdicas, de trabajo y de autocuidados
para incrementar la función
independiente, mejorar el desarrollo y
prevenir la discapacidad. Puede incluir
la adaptación de las tareas o el
ambiente para lograr la máxima
independencia y mejorar la calidad de
vida del enfermo, su familia y/o
cuidador. |
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Yoga |
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Conjunto de técnicas psicofísicas
practicadas en Oriente como forma física de
oración y meditación. A través de ejercicios
concretos (respiración, movimientos corporales,
posturas, etc.). Sin embargo, en occidente el
uso de estas técnicas va más enfocado a la
relajación, la mejora física, la estabilización
emocional y la concentración mental. Para las
personas afectadas de Parkinson, el yoga es de
gran importancia para lograr una respiración
correcta y eficaz (aumenta el volumen pulmonar,
el control del soplo respiratorio y mejora la
oxigenación de la sangre y el cerebro); mejorar
su control voluntario muscular y tendinoso (se
combate la acinesia); mejora del equilibrio;
entre otras cualidades. En general, tonifica el
sistema muscular, controla el cardiovascular,
disminuye el dolor, mejora el estado de salud
global y aumentan las reservas de energía
física. Las sesiones han de estar dirigidas por
especialistas, adaptadas a las características
de los parkinsonianos. |
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Nutrición adecuadada |
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Debido a que los problemas
relacionados con la nutrición son frecuentes en
el Parkinson existen dietas de alimentos más
beneficiosos que otros, si bien el afectado
puede comer de todo, pero no en igual medida.
Aquí os exponemos un ejemplo de una dieta
equilibrada:
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* Autores: Dra. Rocío García-Ramos y
Alfredo Rodríguez
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