María Remiro, psicóloga sanitaria
La enfermedad de Parkinson no siempre cursa con deterioro cognitivo, pero su aparición es más probable con el paso del tiempo, el avance de la patología y los años desde el diagnóstico. Comprender cómo se manifiesta este deterioro y qué podemos hacer para afrontarlo es clave para preservar la calidad de vida de las personas afectadas.
Tipos de deterioro cognitivo
El deterioro cognitivo en el párkinson se clasifica habitualmente en dos grandes categorías:
Deterioro cognitivo leve
Se refiere a la afectación de una o varias funciones cognitivas sin que interfiera significativamente en la vida diaria. Suele aparecer en fases tempranas o intermedias de la enfermedad y puede permanecer estable o evolucionar. Los síntomas más comunes incluyen:
- Lentitud en el procesamiento de la información
- Dificultades atencionales
- Problemas para inhibir impulsos
- Alteraciones visuoespaciales
- Dificultades en planificación y organización
Demencia asociada al párkinson
Es más común en fases avanzadas de la enfermedad y supone un deterioro más global y progresivo. Se distingue de la demencia con cuerpos de Lewy en el orden de aparición de los síntomas: en el párkinson, los motores preceden a los cognitivos; en la demencia con cuerpos de Lewy pueden surgir simultáneamente o incluso antes.
Áreas cognitivas afectadas
El perfil neuropsicológico característico del deterioro en párkinson puede afectar:
- Procesamiento de la información: más lento, con mayor tiempo de respuesta.
- Atención: dificultad para sostenerla, seguir una película o realizar tareas múltiples.
- Memoria: olvidos frecuentes, problemas para recordar tareas.
- Funciones ejecutivas: dificultades para planificar, iniciar o completar actividades.
- Funciones visuoespaciales: desorientación, problemas para reconocer objetos o calcular distancias.
- Lenguaje: dificultad para encontrar las palabras adecuadas.
¿Qué podemos hacer?
Es muy recomendable acudir a un terapeuta especializado en deterioro cognitivo. A través de la rehabilitación y la estimulación cognitiva, se pueden ralentizar o incluso prevenir algunas alteraciones.
Actividades cotidianas como estimulación
Muchas tareas diarias pueden convertirse en potentes ejercicios cognitivos:
- Hacer la lista de la compra y salir a comprar
- Cocinar y organizar la casa
- Hacer la maleta
- Mantener una conversación
Estas actividades requieren atención, memoria y planificación, y fomentan la autonomía.
Apoyos externos y recursos útiles
Es posible que la persona necesite herramientas como:
- Alarmas
- Agendas o calendarios
- Pastilleros
El objetivo es siempre mantener su participación activa, con los apoyos justos y necesarios.
Otras formas de estimulación cognitiva
- Cuadernos de ejercicios
- Sudokus, crucigramas, laberintos, dibujo por números
- Lectura breve o cálculo mental sencillo
- Juegos de mesa: fomentan la cognición y el vínculo social
- Leer el periódico, ver informativos, escuchar la radio
- Música, canto y baile: activan memoria, coordinación y ánimo
- Interacción social: en grupos pequeños y respetando su ritmo
En resumen
La mente se puede ejercitar de muchas formas placenteras, adaptadas a los gustos y capacidades de cada persona. La clave está en mantenerse activo, curioso y conectado con los demás.
Aunque el pensamiento sea más lento, la voz y la opinión de la persona con párkinson siguen siendo valiosas. No dejemos de escucharlas.


