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Cuando el párkinson interrumpe tu vida laboral

  • Neil Diamond anuncia que se retira de los escenarios a consecuencia de la enfermedad de Parkinson
  • Las personas que padecen párkinson se ven obligadas a dejar de trabajar cuando la enfermedad, que no tiene cura, avanza, normalmente a los cinco años de ser diagnosticadas

 

Madrid, 26 de enero de 2018

El cantante Neil Diamond anunciaba esta semana que se retira de los escenarios por consejo de su médico ya que la enfermedad de Parkinson que padece le impide llevar una vida normalizada como hasta ahora. El cantante, que acaba de cumplir 77 años, ha explicado que seguirá en el mundo de la música componiendo y produciendo música, pero sin subirse a los escenarios.

En este caso hablamos de una persona internacionalmente conocida, cuya retirada de la vida pública está siendo noticia en todos los medios. Nos sumamos a las muestras de apoyo que está recibiendo y queremos aprovechar su anuncio para hablar de las otras miles de personas que bajo su anonimato se ven obligadas a abandonar sus carreras a consecuencia de la enfermedad, en muchas ocasiones de manera prematura.

El párkinson es enfermedad producida por un proceso neurodegenerativo multisistémico que afecta al sistema nervioso central lo que provoca la aparición de síntomas motores y no motores. Es una enfermedad crónica y afecta de diferente manera a cada persona que la padece. La evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes y en otros puede evolucionar más rápidamente. No es una enfermedad fatal, lo que significa que el afectado no va a fallecer a causa del párkinson pero sí es invalidante, lo que lleva a quienes la padecen antes de la edad de jubilación, que son más del 30% de los diagnosticados, a jubilarse prematuramente o a solicitar la incapacidad laboral y abandonar sus puestos de trabajo. De hecho, la media de los afectados se ven obligados a dejar de trabajar al cabo de cinco años después de su diagnóstico.

Según explica Susana Donate, neuropsicóloga de la Asociación Parkinson Madrid, este cambio puede suponer  un duro golpe emocional, “para los afectados es un duelo porque es una situación impuesta no deseada, que viven como una pérdida, aunque después se adaptan a la nueva situación, que en muchos casos mejora su calidad de vida. Hay una pérdida de rol, de estilo de vida, se tienen que reinventar. Cuando trabajamos tenemos una rutina establecida, cuando no trabajamos la tenemos que crear. La persona que se ve obligada a retirarse requiere apoyo del entorno y de la familia, además de asesoramiento psicológico y legal. La nueva situación genera ansiedad e indefensión, de hecho hay muchos afectados que en sus empresas no lo dicen por miedo a represalias, que les echen o que les arrinconen, aunque hay empresas que sí hacen adaptación del puesto de trabajo”.

Asociación Parkinson Madrid

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Por 10 euros, una familia podrá acudir a un taller específico sanitario, de fisioterapia o de logopedia para aprender a enfrentarse a la enfermedad.