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Emigrar hacia la independencia

Una científica española estudia en Dinamarca la depresión asociada al mal del Parkinson
Libertad, riesgo, esfuerzo, independencia. Son condiciones necesarias para que un trabajo sea productivo pero también placentero, y lo mismo ocurre en la investigación biomédica. Aunque también hay otros requisitos que no dependen tanto del individuo, sino de aquello que solemos denominar ‘el sistema’: hacen falta dinero, contactos y, sobre todo, “que crean en ti”. Todas estas ideas aparecen en la conversación con Marina Romero-Ramos, doctora en Bioquímica por la Universidad de Sevilla, que lidera un grupo de investigación en la Universidad Aarhus de Dinamarca. Experta en neurología y, más concretamente, en el Parkinson, quiere estudiar la depresión que a menudo acompaña a esta enfermedad “desde un punto de vista nuevo”. Científica por vocación, confiesa que tuvo que completar su tesis sin una beca propia, aunque después pasó una estancia posdoctoral en la Universidad de California en Los Angeles (EEUU) y allí pudo conocer “cómo es la investigación sin límite económico y con un entorno plagado de expertos a los que acudir”. Desde la soleada California llegó a la Universidad de Lund, una de las ciudades más antiguas de Suecia, gracias a una beca Marie Curie de la Unión Europea. Allí pudo establecer contactos con el mundo de la investigación escandinava y trabajó con una de las autoridades internacionales en el estudio del Parkinson, el doctor Anders Björklund, que ha estado trabajando en esta enfermedad desde los años 70 y fue discípulo del Premio Nobel Arvid Carlsson. Pero, llegada a este punto, Romero-Ramos decidió lo que de verdad quería: “Libertad absoluta”, resume. “Estaba cansada de que me dijesen qué hacer”. Claro que siempre hay una limitación: “El dinero. Es la pescadilla que se muerde la cola: si no tienes dinero, no hay independencia; si no hay independencia, ¿cómo puedes hacer tu trabajo y publicar? Y si no hay publicaciones, no te dan becas. Así que ya ves…”, resume. “Además, el típico catedrático no siempre es suficientemente generoso como para dejar al discípulo volar solo”. Un proyecto de alto riesgo Para huir de este círculo vicioso es importante ir tras becas, hacer contactos internacionales y “demostrar, desde el primer día, que tienes ideas y ganas. Eso hace tu grupo realidad… Y después, a trabajar muy duro”, aconseja Romero-Ramos, quien tiene también muy claro que “es importante que el sistema te ayude, que crea en los jóvenes y no le dé sólo oportunidades al que es catedrático y lleva 30 años trabajando”. El grupo de esta cordobesa (nació en la localidad de Palma del Río en 1970) estudia los procesos neurodegenerativos asociados al Parkinson, activados por la acumulación en el cerebro de una proteína llamada alfa-synucleina. “Este proceso influye en la capacidad de las neuronas para liberar neurotransmisores, las sustancias que mandan señales de una neurona a otra”, explica. “Esto hace que las neuronas no puedan hacer su trabajo correctamente”. La proteína también está involucrada en algunas clases de Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Romero-Ramos se muestra entusiasmada con una nueva línea de investigación que ella califica de ‘high risk project’ (proyecto de alto riesgo): “Básicamente, es algo que nunca se ha hecho, y se me ocurrió tras escuchar a un colega que trabaja en depresión”, relata. Es sabido que el 50% de los pacientes de Parkinson sufre depresión, pero se pensaba que esta afección psiquiátrica estaba producida precisamente por la pérdida de movilidad derivada de la enfermedad. Sin embargo, esta investigadora considera que podría haber un origen neurológico común a ambos trastornos, es decir, que los mecanismos cerebrales que provocan el Parkinson pueden generar también una depresión. “Algo funciona mal en las neuronas y eso afecta a las áreas que controlan el movimiento, pero también a las que se encargan de las emociones”, detalla. Fuente: elmundo.es
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Por 10 euros, una familia podrá acudir a un taller específico sanitario, de fisioterapia o de logopedia para aprender a enfrentarse a la enfermedad.

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