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Ibuprofeno para reducir el riesgo de Parkinson

Tomar ibuprofeno con frecuencia podría reducir las posibilidades de padecer Parkinson, según apunta un grupo de investigadores estadounidenses, dirigidos por Xiang Gao, del Hospital Brigham y de Mujeres de Boston y de la Universidad de Harvard (EEUU), en un nuevo estudio.
No es la primera vez que el científico Gao lleva a cabo un ensayo que constata una disminución en el riesgo de sufrir la citada enfermedad neurodegenerativa en los que consumen antiinflamatorios no esteroideos (AINE). En declaraciones a ELMUNDO.es reconoce que “en 2003 encontramos que el uso de AINE, pero no de aspirina, se asociaba a un menor riesgo de enfermedad de Parkinson en dos muestras muy amplias: el Estudio de Profesionales de la Salud y el Estudio de Salud de las Enfermeras. Ahora presentamos los resultados que hablan de esta relación en nuevos participantes de estos dos grandes ensayos. Hemos analizado por separado los efectos de aspirina y de otros antiinflamatorios”. Y nuestros “hallazgos sugieren que un fármaco comúnmente utilizado y de bajo coste podría ser un agente neuroprotector potencial”, agrega. Se trata, según Eva López Valdés, del servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, de un estudio “muy interesante que aporta nuevas evidencias a un campo sobre el que se lleva investigando dos décadas. Lo que cada vez parece estar más claro es que la inflamación juega un papel en las enfermedades neurodegenerativas, lo que se desconoce es si son la causa o la consecuencia”. Los científicos analizaron los datos de 98.892 enfermeras y de 37.305 sanitarios varones. Todos documentaron el uso y la frecuencia de consumo de analgésicos, como aspirina, acetomifeno e ibuporfeno. Asimismo, se indagó en los hábitos alimenticios de los participantes, así como en su índice de masa corporal (IMC), consumo de tabaco, alcohol, cafeína o lactosa y la edad, factores todos ellos que pueden alterar los resultados. El seguimiento Tras seis años de seguimiento, el equipo del doctor Gao documentó 291 casos de Parkinson. “Los datos revelan que aquéllos que consumían dos o más veces por semana ibuprofeno tenían un 40% menos de riesgo de padecer Parkinson”. En este amplio estudio prospectivo, “el medicamento se asoció con un menor riesgo futuro de desarrollar la enfermedad. Por el contrario no hemos encontrado asociaciones significativas entre el consumo de aspirina y acetomifeno y una menor posibilidad de Parkinson”, reza el ensayo, publicado en el último ‘Neurology’. Existe literatura científica abundante (tanto por análisis postmortem de enfermos como por trabajos experimentales) que sugiere que “los mecanismos inflamatorios pueden contribuir a la pérdida progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra del cerebro”, sugieren los investigadores. Insisten, por tanto, en que el “ibuprofeno puede tener un papel neuroprotector al actuar ligándose a los receptores PPARy, una novedosa diana terapéutica en el Parkinson, que inhibe la apoptosis y el daño oxidativo”. Existen, además, otras evidencias: “los estudios que avalan el el papel neuroprotector del ibuprofeno en las demencias. Algunos trabajos han sugerido que los usuarios tienen menos posibilidades de padecer Alzheimer”. Los investigadores creen, no obstante, que es importante valorar algunos factores que podrían haber alterado los resultados, como “que la indicación de consumir ibuprofeno se realizara para tratar patologías que, precisamente, se relacionan con un menor riesgo de desarrollar Parkinson. Sin embargo, la razón principal para su uso en la muestra fue la terapia del dolor muscular y de las articulaciones y no hay evidencia de que estos síntomas están asociados con menos posibilidades de sufrir la enfermedad”, aseveran. Para ellos, “la hipótesis de que los usuarios del producto citado tengan menor riesgo desarrollar la enfermedad neurodegenerativa queda constatada por el amplio número de personas estudiadas, y debería ser constatada en ensayos clínicos con pacientes de Parkinson precoz”. Prudencia James Bower y Beate Ritz de la Clínica Mayo sugieren en un editorial que acompaña al estudio, publicado en la misma revista científica, que “una asociación epidemiológica no prueba una causalidad…” De hecho, el consumo prolongado de ibuprofeno tiene “una larga lista de efectos secundarios”. No obstante defienden que los ensayos clínicos “con el producto o con un agonista del PPRAy más seguro podrían estar justificados”. De la misma opinión se muestra la doctora Valdés. “Se deben llevar a cabo más estudios antes de recomendar ibuprofeno para evitar o frenar la enfermedad. En nuestro país ya hay grupos que están realizando ensayos con animales en este campo”. Fuente: El Mundo
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Por 10 euros, una familia podrá acudir a un taller específico sanitario, de fisioterapia o de logopedia para aprender a enfrentarse a la enfermedad.

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